[Noticias] Mediaset España adquiere los derechos para la adaptación de la novela “Después del amor”, de Sonsoles Ónega, Premio Fernando Lara 2017

Mediaset España ha adquirido los derechos para la adaptación a la pequeña pantalla del exito literario reciente, “Después del amor”, Premio Fernando Lara 2017,de Sonsoles Ónega, reconocida periodista cuya carrera profesional se ha fraguado en la redacción de Informativos Telecinco.

Después del amor
Premio de Novela Fernando Lara 2017
Sonsoles Ónega

Fecha de publicación: 13/06/2017  | ISBN: 978-84-08-17390-8 | Presentación: Tapa dura con sobrecubierta | Colección: Autores Españoles e Iberoamericanos

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LA NOVELA : EL PODER DEL AMOR

“El poder magnífico del amor fue lo que me impulsó a escribir Después del amor”, dice Sonsoles Ónega en una nota final de esta novela con la que ha ganado el prestigioso premio Fernando Lara (un galardón que han obtenido, entre otros, Terenci Moix, Francisco Umbral, Ángeles Caso, Zoé Valdés, Sánchez Dragó, Susana Fortes o Javier Reverte). Y es que si hay un hilo conductor en esta novela compleja, ambiciosa, profundamente humana y de múltiples facetas, ese hilo es una historia de amor. Una historia de amor que Sonsoles Ónega rescata de los entresijos de la Historia con mayúscula; porque la mayoría de los hechos que cuenta la novela ocurrieron realmente en la convulsa España de los años treinta. De hecho, uno de los protagonistas es el militar Federico Escofet, quizá hoy poco recordado (no sólo por las generaciones jóvenes, sino porque, como ocurrió con la mayoría de los que perdieron la guerra y tuvieron que ir al exilio, cayó sobre él un manto de olvido voluntario), pero que jugó un papel destacado en la Cataluña de aquellos años; fue, entre otros cargos comisario de Orden Público de la Generalitat.

Si él fue un personaje importante, ella, Carmen Trilla, como mujer de su tiempo, careció de relevancia social, pese a pertenecer a la clase alta barcelonesa en la que destacaba por su belleza y elegancia. En los años treinta, Carmen Trilla era conocida como la Greta Garbo de Barcelona.

Y sin embargo, el hilo del que empezó a tirar Sonsoles Ónega para escribir su novela fue precisamente ella. Fueron los familiares de Carmen los que se pusieron en contacto con la escritora para contarle una historia apasionante, rescatar a la figura de Carmen Trilla, a la que perdieron muy pronto pero nunca olvidaron, y para acabar de anudar los dolorosos cabos sueltos de su propia vida.

“La figura de Carmen Trilla me fascinó desde el primer momento por su valentía y su lucha personal en una sociedad en la que las mujeres no estaban autorizadas a amar. Ni a pensar. Ni a construir”, dice Sonsoles Ónega. “En Carmen siempre pesó el deseo de despojarse de las cadenas de su tiempo, de construir con sus manos un futuro por incierto que fuera, de revolverse contra su condición de mujer sin derecho a amar y a desamar a un hombre”.

Esta es la versión espléndidamente novelada de una historia real que ocurrió en nuestro país en un tiempo que es nuestro inmediato ayer histórico. De hecho, problemas actuales hunden sus raíces y son continuación de problemas de entonces (el independentismo catalán, en concreto), como se pone de manifiesto en la novela.

Ese es uno de los muchos aspectos atractivos de Después del amor. Sonsoles Ónega, con una admirable objetividad, sin mostrar preferencia por ninguno de los bandos enfrentados en la España de la República y la Guerra Civil, pone al lector delante de aquellos acontecimientos dramáticos. No es una novela sobre la República o la Guerra Civil, pero éstas son un permanente telón de fondo que, además, afectó directamente a la vida de los personajes.

Y si los hechos de la Historia con mayúscula aparecen como un telón de fondo, la sociedad, la vida diaria, tienen una presencia mayor. Ésta es también –y ese es otro de sus aspectos atractivos- una novela costumbrista que muestra una sociedad en pleno proceso de transformación en todos los ámbitos: desde el logro del voto femenino o la incorporación de la mujer al trabajo, a la llegada de la radio a las casas españolas o de los primeros grandes almacenes. Están los usos de la clase alta barcelonesa: las veladas del Liceo, los veraneos en el Norte, aquellos caballeros que “sabían que debían vestir así, de acuerdo con su posición social, como sabían que debían opinar de determinada manera”. Y están las tiendas de la ciudad, la ropa, la moda… Sonsoles Ónega ha escrito una novela minuciosamente documentada, de modo que todo el contexto histórico y cotidiano aparece de un modo realista y vívidamente descrito, también de un modo natural, sin que esa documentación le pese al lector.

Todo lo anterior es el trasfondo de la novela, incluso teniendo en cuenta que, por momentos, la ciudad de Barcelona adquiere rango protagonista. Pero en primer plano lo que hay es una extraordinaria historia de amor, tanto más extraordinaria y hermosa por cuanto no se correspondió la efímera felicidad alcanzada por los personajes con su largo camino lleno de avatares para conseguirla.

TIEMPOS REVUELTOS

Todo empieza con un encuentro fortuito en un tren en septiembre de 1933. Carmen Trilla y Federico no se conocen personalmente, aunque él es un militar de cierto relieve y ella, una dama de la alta sociedad, la Greta Garbo de Barcelona. Ella acaba de saber que su marido la engaña con su propia hermana y piensa que ha llegado la hora de sacudirse la esclavitud, de dejar de ser rehén de unos acontecimientos que no controla, de unas circunstancias que la obligan a actuar como debe y no como quiere. Y él, Federico, le habla con una ternura con la que nadie le hablaba desde hacía mucho.

La historia de amor que van a protagonizar Carmen Trilla y Federico Escofet estará llena de obstáculos. Los dos están casados y, aunque el divorcio se ha implantado en España, es más fácil cambiar las leyes que las mentalidades y la moral, sobre todo para las mujeres. No sólo eso, los acontecimientos políticos del país se cruzan en su vida, dada la condición militar de él.

Ya con la llegada de la República, en abril de 1931, los políticos nacionalistas catalanes habían querido proclamar una República Catalana dentro de una Federación de Repúblicas Ibéricas. El intento fue reconducido por el nuevo gobierno español, pero en 1934, cuando sectores de la izquierda se levantan contra lo que consideran un peligro para la democracia, la entrada en el gobierno de miembros de la CEDA, la reivindicación de una República Catalana vuelve a ponerse sobre el tapete. Federico Escofet, hombre de confianza del presidente de la Generalitat, Lluís Companys, se ve atrapado por los acontecimientos y por su doble fidelidad a la República española y a Cataluña. Además del impacto de esos hechos históricos en la vida de los personajes (personajes reales, recordémoslo), las páginas dedicadas a aquella crisis muestran una situación que arroja alguna luz sobre el actual problema con Cataluña. En 1934, las dos partes se sienten traicionadas por la otra y actúan convencidas de defender la legalidad republicana. Unos, la República española; otros, la República federal, separados por un muro de incomprensión.

Su actuación al lado del presidente Companys le supuso al capitán Escofet una condena a muerte de la que fue indultado. En todo caso, los días que pasaron esperando el veredicto de pena capital en el consejo de guerra y luego la decisión del gobierno de conceder el indulto, dan pie a unas páginas de alta tensión, especialmente emocionantes dentro de una novela recorrida por la emoción desde el principio. Todo, en una Barcelona que contiene el aliento, en la que, como se dice en la novela, los mercados estaban cerrados y los tribunales abiertos.

Aquellos hechos tuvieron un impacto crucial en la vida de Carmen Trilla y en su decisión –gran tema de la novela- de tomar las riendas de su propia vida. Carmen viaja a Cádiz, al castillo militar en que está preso Federico, rompiendo un eslabón más de la cadena que la ata a un matrimonio acabado. En esas páginas, la novela adquiere un aire distinto, casi de relato de aventuras a través de las peripecias sufridas por la protagonista.

MIEDO A VOLAR

Carmen, aunque es una mujer culta, con un punto de vista más moderno que la media de sus contemporáneas, constata que “tampoco resultaba fácil abstraerse del universo de las mujeres que se consagraban al matrimonio como fin último de sus vidas”. Y cuando su matrimonio se revela un fracaso absoluto, caen sobre ella todos los miedos, todas las presiones de la sociedad en que vive y de la educación tradicional. Especialmente el miedo a perder a los hijos, un miedo mezclado con el complejo de culpa que acompañó siempre a Carmen Trilla y que es otra constante de la novela. A Carmen “la invadía la vergüenza que fustigaba a las mujeres de su generación”. “¿Seré capaz? “ se preguntaba ante el paso más decisivo de su vida, abandonar a su marido y sus hijos para irse con el hombre que ama realmente.

“Sabía que iniciaba un camino sin retorno. Sabía también que asumía el riesgo de convertir su existencia en algo frágil, pero pesaba más la poderosa sensación de despojarse de las cadenas de su tiempo”. Aunque llegara a sentirse, como ella misma dice en la novela, “la peor madre del mundo por dejarme guiar por un instinto que no sé adónde me llevará o si acabará conmigo”.

“El mundo se vuelve loco y nosotros nos enamoramos”, decían los protagonistas de Casablanca. Algo parecido les ocurre a los de esta excelente novela. Se enamoran cuando España está a punto de sumirse en una locura fratricida. Estalla la guerra civil, que vuelve a separar a Carmen y Federico, y cuando acaba, les esperan nuevas penurias: el exilio, el terrible destino de los exiliados. Federico pasa por uno de los campos de internamiento en que las autoridades franceses encerraron a los españoles derrotados, una actuación que –aunque sus defensores han querido justificar por las circunstancias de una imprevista avalancha humana- la gran mayoría considera una ignominia que deshonra a una tradicional tierra de asilo. La experiencia la expresa el capitán Escofet de un modo escueto y elocuente: “jamás pensé que mis ojos verían el infierno”.

En ese último tramo, la novela sigue siendo magistral en el modo de mostrar las emociones de los personajes, las penurias y la precariedad de su situación de exiliados (esa injusticia por la que nadie pagará, como dice Federico), pero también la solidaridad de la buena gente que se encuentran, como la pareja de ancianos franceses que les acoge; la condición humana, en fin, capaz de lo mejor y lo peor. Y una vez más, el gran trauma de la protagonista, el alejamiento de sus hijos que la lleva en esos momentos a bordear la locura.

EL PODER MAGNÍFICO DE LA LITERATURA

Sonsoles Ónega ha escrito una excelente novela, con aires de gran novela clásica, por su extensión, por la cantidad de cosas que ocurren en ella y de facetas que presenta, un novelón para meterse dentro de la historia y vivir en ella. No es su menor punto de interés el rescatar del olvido a un personaje como Federico Escofet, uno de aquellos militares que se mantuvieron fieles a la República. Y rescatar, sobre todo, su desconocida relación con Carmen Trilla, relación que no aparece en su biografía oficial. La novela es, como queda dicho, una gran historia de amor, de un amor que no tuvo tiempo de crecer, frustrado al poco de nacer. Y aunque la autora no entra a fondo en el erotismo, tampoco lo desdeña, presentando la relación de los personajes en unas medidas, convincentes y delicadas escenas amorosas. No le falta un ingrediente de intriga a través de un personaje misterioso, una mujer que acecha a Federico Escofet como una sombra maligna que aparece en ciertos momentos.

Muy bien documentada, Después del amor nos presenta un tiempo no tan lejano en que los maridos imponían una autoridad indiscutida y veían con recelo la naciente independencia de las mujeres. Contra ese muro de siglos de opresión se levanta con esfuerzo Carmen, aprendiendo a “aflojarse el corsé del matrimonio”. De hecho, la historia de la novela es la de la rebeldía de Carmen, de su conquista palmo a palmo de su libertad, de su lucha por convertir su goce en los brazos del hombre que ama en un derecho. Y del alto precio pagado en unos años difíciles. Carmen llega a pensar que “su vida consistía en acumular despedidas y prometer regresos”.

Pero hay mucho más: la complicidad de Carmen con su sirvienta Manola, con el fiel chófer Tomás o con su amiga Soledad, la complicada relación con su hermana, que la ha engañado con su marido…

PERSONAJES Y ESCENARIOS

Esos personajes, alrededor de la pareja protagonista (sobre todo de ella), cum-plen una función esencial. Representan una amplia gama de comportamientos humanos: la comprensión, la ayuda, la solidaridad, también lo contrario. O una mezcla de todo, como en el caso de su hermana Mercedes, dividida entre el ena-moramiento por su cuñado y el amor por su hermana. O la inocencia de los hijos, víctimas de la situación, pero que nunca dejaron de esperar y de amar a una madre a la que las circunstancias alejaron de ellos.

Más en segundo plano, con apariciones esporádicas, pero de esas que, si hablára-mos de cine, diríamos que se apoderan de la pantalla, hay personajes como el ge-neral Domingo Batet, lleno de humanidad y comprometido siempre con la legali-dad; defendiendo la República frente al intento independentista de la Generalitat en 1934, igual que luego se mantendría fiel a la República frente al golpe del 36 (lo que le costaría la vida). O Gerardo Llobet, otro militar, ayudante de Federico Escofet, al que muestra una fidelidad a prueba de cualquier circunstancia.

Los escenarios son otra baza importante de Después del amor. En primer lugar, la Barcelona de los años 30 en la que transcurre la mayor parte de la novela: del Liceo a las casas burguesas, las calles, las tiendas, la actividad incesante de unos años de expansión. Madrid y Cádiz se asoman fugazmente al relato cuando Carmen viaja a la ciudad andaluza. Y el París del exilio,sobre cuya brillante y ani-mada vida de siempre se ciernen los nubarrones de la inmediata guerra mundial. Finalmente, Bruselas, donde recalan los protagonistas cuando se han desatado todos los demonios.

Todo eso, personajes, escenarios, sentimientos, peripecias, está contado con el poder magnífico de la literatura en una novela que resultará inolvidable para el lector.

SONSOLES ÓNEGA

Nació en Madrid en 1977. Ha desarrollado su carrera profesional en distintos canales de televisión. En CNN+ y Cuatro hizo crónica de Tribunales, y desde 2008 es la corresponsal parlamentaria de Informativos Tele5, canal para el que ha informado de los acontecimientos políticos más relevantes de los últimos años.

Autora de cuatro novelas, Después del amor es su quinta obra.

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