{Reseña Literaria} Amor, odio y otros filtros de Samira Ahmed

22/10/2018

Una adolescente musulmana indio-estadounidense se enfrenta a la islamofóbia y a una realidad que no puede explicar ni de la que puede escapar. Maya Aziz está dividida entre dos futuros: el que sus padres esperan de su buena hija india y el que ella desea: ir a la escuela de cine en Nueva York. Pero mientras lucha entre la elección de sus padres y sus propios deseos, su mundo se ve sacudido por un horrible acto de terrorismo cuando un suicida, quien casualmente comparte el apellido de Maya, ataca en el corazón de Estados Unidos y amenaza con alterar el curso de su vida para siempre. ¿Qué le sucede a una familia musulmana cuando su comunidad es consumida de repente por el odio y el miedo?

Amor, odio y otros filtros es la primera novela de la autora, una obra que me ha sorprendido para bien y muy bien contada, que trata temas profundos como el racismo, la islamofobia y la superación personal.

Esta es una historia que cuenta la realidad de muchos adolescentes de padres emigrados con una cultura diferente al del país donde van a vivir. En este caso, los padres de Maya son indios y musulmanes, y emigraron a Estados Unidos en busca de una vida mejor. Sin embargo, como he visto en muchas ocasiones, la diferencia entre padres e hijos se hace evidente cuando ninguna de las dos partes quiere renunciar a aquello que forma parte de su educación.

La novela está contada en primera persona por Maya, una joven que está a punto de cumplir 17 años. Aunque Maya piensa que no tiene poco que ver con sus padres, hay algo que les une, y es esa lucha por un futuro mejor, pero las dos partes lo ven de una manera diferente. Los padres de Maya, musulmanes practicantes, le han dado libertad desde que era bien pequeña, pero conforme se acerca la edad para que Maya empiece una carrera universitaria las diferencias se hacen patentes. Los padres desean que estudie una carrera que dé ingresos y cerca de donde viven, y lo más importante, que se prometa a un buen chico indio. Sin embargo, Maya tiene otra idea en mente, desea ponerse detrás de una cámara y hacer sus propias películas, aunque para eso ha de estudiar en Nueva York, a dos horas de avión de Chicago.

Por fortuna, Maya tiene una aliada en casa, a su tía, hermana de su madre, que siempre está cuando la necesita. Hina es una mujer independiente que no se ha casado y que tiene una carrera exitosa.

Todo cambia cuando hay un acto terrorista y se relaciona a ella y a su familia con el artífice. Es entonces cuando empiezan las suspicacias hacia los musulmanes, aunque en el caso de los padres de Maya y otros miles de emigrados, hayan demostrado con su trabajo que están integrados en la sociedad que los ha acogido. El miedo saca a relucir las miserias de la gente. Se mira con recelo, y a veces con odio, lo que es diferente a nosotros.

En cuanto a los personajes, Maya es la protagonista. Tiene claro que desea ser directora de cine, pero estudiar lo que a ella le gusta supondría tener que alejarse de la protección de sus padres y enfrentarse a ellos. No es que sea insegura, es que no quiere defraudarles. Los padres solo quieren lo mejor para ella, aunque claro, en muchas ocasiones, deciden por Maya y no cuentan con su opinión. Aun así, ella luchará por su sueño, como lo hicieron sus padres.

Otro personaje importante es Phil, el chico americano que los padres de Maya jamás hubieran elegido para ella, pero el amor surge y no se puede imponer. Entre Phil y Maya hay algo más que amistad, que se va fraguando a medida que avanza la trama. Entre ellos no hay solo atracción, entre ellos hay complicidad.

También está Hina, la tía de Maya. Quizá si no fuera por ella, Maya no se plantearía tantas cosas en su vida. Desde luego, tiene mucho peso en la difícil relación entre Maya y su madre. Y por último está Violet, una amiga que siempre le tiende la mano cuando Maya tiene dificultades.

La ambientación y cómo la autora describe algunas costumbres indias me han gustado mucho. El primer capítulo es una delicia para aquellos a los que les gusten las bodas. Una boda entre indi puede durar perfectamente seis horas.

Como punto negativo de esta edición, que no de la novela, es la traducción. Entiendo que se haya publicado en Argentina, pero no habría estado mal traducir ciertas cosas, como los títulos de las películas o algunas palabras, que aunque se entiende el significado, a mí, me sacaban de la trama. Por lo demás, os recomiendo leer esta novela. A mí me ha dejado muy buen sabor de boca.

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