{Reseña Literaria} La vida invisible de Lorenzo Amurri

03/03/2019

Un emotivo canto a la vida y a la libertad
Lorenzo tiene veintiséis años y toca la guitarra en un grupo de música. Sexo, drogas y rock and roll: ese es el lema de su vida hasta que un día, mientras esquía, sufre un accidente y queda paralizado del cuello para abajo.
Desde ese momento, empieza una larga convalecencia para su cuerpo y también para su alma: primero en un hospital italiano; luego en una clínica suiza, donde solo espera recuperar la movilidad de las manos para volver a tocar su preciada guitarra, algo que pronto se revelará imposible; y, finalmente, en casa de sus padres, en Roma, donde se encierra en sí mismo y se hunde en la autocompasión.
Cuando su novia, que ha estado a su lado cuidándolo y apoyándolo durante ese terrible año, lo deja, Lorenzo decide suicidarse. Hasta que algo vuelve a insuflarle las ganas de vivir.
La vida invisible es un testimonio honesto e íntimo que narra con naturalidad, lirismo, ironía y humor la lucha de Lorenzo contra la adversidad. También es un poderoso canto a la libertad, cuyas lecciones podemos aplicar en nuestra vida.

Este libro llegó al mismo tiempo que: “Las pequeñas grandes cosas”, de Henry Fraser, una historia de superación en la que el protagonista se queda tetrapléjico por un desgraciado accidente en la playa. En esta novela, al protagonista le ocurre justamente lo mismo, pero él sufre un accidente en la nieve. Ambas novelas son un canto a la vida, pero en la primera “Las pequeñas grandes cosas” el protagonista rebosa optimismo, en esta que os traigo, el protagonista narra su experiencia desde el más absoluto abatimiento, desnuda su alma y se muestra tal y como vivió esos primeros meses en el que se quedó paralizado de cuello hacia abajo. Pueden parecer novelas parecidas en cuanto al tema que tocan, y sin embargo, no pueden ser más diferentes.
Lo que llama la atención de esta novela es la sinceridad del protagonista. En ningún momento esconde ni el miedo ni la frustración de saber que nunca más a tener la vida que disfrutaba antes del accidente. El abatimiento que se huele en cada una de sus páginas no es motivo para abandonar la lectura, porque en ningún momento me ha parecido una historia pesimista. Es cierto que el autor se muestra rabioso con su situación, muestra su ira, la paga con todos aquellos que le rodean, pero siendo sincera, no sé si yo sabría llevar una situación con tanta entereza como él. En muchos momentos trata de alejar a todos aquellos que quiere de su lado, pero lo que no espera él es que una madre nunca tira la toalla y que tiene una familia que tira de él.
Si por algo me ha gustado esta autobiografía novelada es por la poesía que desprende sus páginas. No me extraña que haya sido así porque el autor era guitarrista y tenía una sensibilidad especial para las letras. A veces, mientras narra su historia, se imagina en otro cuerpo porque es la única posibilidad que le queda de poder caminar, de poder ser otra persona que no es.
Hay un tema recurrente a lo largo del libro, y es que el autor desea acabar con su vida, el suicidio es lo que le permitiría escapar de un cuerpo que ya no reconoce. Durante todo el periplo de hospitales, de rehabilitación, el autor cae y vuelve a resurgir varias veces porque no encuentra su sitio. Puede que lo que más le duela es no volver a tocar la guitarra o lo que es lo mismo, no poder hacer magia con sus manos.
No os voy a engañar, esta es un libro que tiene momentos incómodos, aunque el autor lo escribe con tanta sinceridad que desearás seguir leyendo para saber qué ocurre. Desde luego, está escrito con una exquisitez que conmueve. Como digo, es un canto a la vida y después de leer este libro, apreciarás mucho más lo que tenemos. A mí me ha emocionado.

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