{Reseña Literaria} Las pequeñas grandes cosas de Henry Fraser

07/03/2019

Llega el libro del año: un precioso relato que te demostrará que todos los días pueden ser un gran día Henry Fraser tenía diecisiete años cuando un trágico accidente le aplastó la columna vertebral y cambió su vida por completo. Tras verse obligado a enfrentarse a la adversidad, Henry descubrió la oportunidad de crecer e inspirar a los demás. Estas memorias narran sus experiencias y demuestran al lector que los retos que nos plantea la vida son regalos que nos invitan a mejorar. En suma, todos los días pueden ser un gran día.

¿Qué puedo decir de esta novela? Hay historias a las que es difícil hacer una reseña. Esta es una de ellas porque con leer la sinopsis ya sabes de qué va y qué puedo encontrar entre sus páginas. Además, el autor es bastante activo en las redes y quien quiera puede conocer su historia porque tiene un blog. Aun así, merece la pena leer este libro y apreciar cómo el autor ha renacido de sus cenizas.
Es cierto aquello que dicen de que la vida te puede cambiar en un solo segundo, como le pasa al autor. Sin embargo, a pesar de saber qué podría encontrarme, me ha gustado leer cómo se ha enfrentado el autor a uno de los peores reveses que te puede dar la vida, quedarse tetrapléjico.
Henry tiene un accidente con diecisiete años que lo deja postrado en una silla de ruedas. En el momento en el que es consciente de cuál va a ser su realidad para el resto de su vida, se esfuerza en recuperar otra vez su vida. Parte de que la recuperación fuera más rápida de lo que le decían los médicos es gracias al espíritu deportivo que lo acompañó hasta el accidente, aunque también hay que dar gracias a la familia que tiene. En el tiempo que pasa en el hospital, Henry se muestra positivo en un principio. Aunque pronto se da cuenta de que su situación es irreversible y tiene un momento de debilidad. Esta situación dura poco, porque enseguida se da cuenta de todo lo que tiene a su alrededor y que tiene muchas cosas por las que dar gracias. Henry se esfuerza por no estar en la silla de ruedas que todos los fisioterapeutas dicen que es la aconsejada para alguien con una lesión como la suya. También decide estudiar a la universidad, a pesar de lo agotador que resultarle, como también se convierte en un gran orador. Sin embargo, su gran pasión, pintar, la descubre por casualidad. A partir de ese instante, decide dedicar sus horas a la pintura.
Leer esta novela ha sido una lección continua, porque en cada página se puede dejar entrever cómo el autor y protagonista de esta historia se crece ante las adversidades. Lo que el autor transmite con cada frase es un positivismo digno de admiración. Mientras leía este libro continuamente me preguntaba qué haría yo si me encontrara en la situación de Henry. Es difícil de saber, pero llegar al punto de madurez que tiene el autor me merece todo el respeto y también me hace dar cuenta de que no valoro lo suficiente lo que tengo a mi alrededor.
Este es un libro corto, pero encierra pequeñas perlas llenas de sabiduría. A medida que la leía, me maravillaba encontrar todos los sentimientos que encerraba cada página, de todas las emociones que hacen que se te ponga el vello de punta. Porque este libro es un canto a la esperanza y a la gratitud. Si lo recomiendo, sin duda.

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