{Reseña Literaria} La balada de los unicornios de Ledicia Costas

11/03/2019

La Escuela de Artefactos y Oficios acoge a los jóvenes más brillantes. Son capaces de crear casas motorizadas, sombreros voladores y demás proezas.
Ágata McLeod es una de las mejores alumnas, pero hay muchas cosas que desconoce de la institución… y de su pasado. La inventora tendrá que viajar al origen del mundo en una travesía repleta de aventuras y peligros.
Fantasía y ciencia se mezclan en una lucha sin cuartel que enfrenta a cuervos y unicornios.

Esta es la primera novela que leo de esta autora y no por falta de ganas, ya que le tengo echado el ojo a varios libros de ella. No me extraña que Ledicia Costas haya sido Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil y Premio Lazarillo de Creación literaria entre otros premios. Y es que La balada de los unicornios tiene todos los ingredientes que busco en una historia juvenil: misterio, intriga y una buena trama de fondo.
La balada de los unicornios se desarrolla en un Londres de finales de siglo XIX, en un ambiente Steampunk, y lo mezcla con la fantasía de los unicornios, perros habladores y un personaje real como es Jack el destripador.
La protagonista de este libro es Ágata, una de las mejores alumnas de la Escuela de Artefactos y Oficios. Viaja en una tetera junto a su robot Tic Tac, una creación suya que le valió escalar un nivel en la escuela. Ágata es una niña, pero tiene algunas partes de su cuerpo mecanizadas y que tiene que ver con un pasado que desconoce. Ágata regresa a la escuela para ver a su mejor amigo, a León. Ella cree que está enfermo, pero Cornelia, la directora, lo tiene preso en una cama y enchufado a una máquina que va chupando su esencia o alma, como se quiera llamar. La directora de la escuela utiliza a los cuervos y a pequeños artefactos, como arañas, para llevar a cabo sus malvados planes.
Mientras Ágata trata de salvar a su amigo, Jack el Destripador va sembrando de cadáveres las zonas bajas de Londres. En los planes de este asesino entra ir detrás de Ágata para acabar con ella. Es así como empieza una carrera contrarreloj entre Ágata y Jack, porque mientras que ella solo quiere encontrar la cura para León, Jack desea el alma de Ágata.
En esta carrera, Ágata no se encuentra sola, pues la acompaña su inseparable Tic Tac y Nuno, el niño volador y hermano de León. También nos encontramos a dos personajes que pertenecen a clanes rivales, el de las Córvidas y el de las Albinas. Al primero pertenece Cornelia y al segundo Wendy. Llevan años enfrentadas, y la paz que mantienen está tambaleándose porque Wendy decide apoyar a Ágata, mientras que Cornelia está detrás de la mano de Jack el destripador. Quizá, si Cornelia no hubiera tomado partido, Wendy no lo habría hecho, pero puede que este enfrentamiento estuviera escrito en las estrellas.
Me ha llamado la atención, que en muchos momentos sean los personajes más fantásticos de la historia quienes posean más humanidad que los propios humanos. Tic Tac, por ejemplo, rebosa ternura por todos los rincones, o en la Ciudad de los perros, sean sus habitantes quienes muestren más empatía con sus semejantes. Esto no ocurre entre los humanos, que van un poco a su aire.
Como quien no quiere la cosa, las pinceladas feministas que la autora deja caer a lo largo de la novela. Este es un detalle que agradezco y quizá este es uno de los aspectos que más me han gustado de esta novela.
Aunque el final de la novela es cerrado, intuyo que la autora podría seguir con esta historia y saber más cosas sobre el pasado de Ágata.
En resumen, esta historia rebosa fantasía e imaginación; es una novela que está muy bien escrita y engancha desde la primera página. No será el último libro que lea de esta autora. Sin duda, lo recomiendo. La fantasía juvenil española goza de buena salud, para muestra esta novela.

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