“No lo llames pasión”, Noelia Amarillo

15/05/2019

Yo era una mujer felizmente casada, con dos hijas maravillosas y un marido estupendo. O eso creía. Porque hace seis años descubrí que me estaba poniendo los cuernos. Pero, ojo, no unos cuernos pequeñitos y disimulados, no. Unos que envidiarían incluso los miuras de pura raza. Grandes, voluminosos y afilados. De esos que todo el mundo ve menos la interesada, que, en este caso, era yo. Así que dejé de estar felizmente casada. Me divorcié, me compré un piso tan lóbrego como mi alma y me mudé a él con mis hijas.

Comencé una nueva vida, conocí a nuevos amigos y poco a poco el rencor que sentía hacia el género masculino de mi especie fue desapareciendo. La cuestión es que estaba muy cómoda con mi nueva vida repartida entre mi trabajo, mi familia y mis amigas. Hasta que, de repente, llegaron ellos. Sí, dos a falta de uno. Y radicalmente distintos el uno del otro. Al principio no es que me hiciera mucha ilusión despertar su interés, pero qué queréis que os diga, seis años practicando sexo única y exclusivamente conmigo misma son demasiados años. Así que me estoy planteando tener un affaire. Bueno, dos en realidad.

Continuamos en la comunidad de vecinos más peculiar de Madrid. En este caso son los personajes de Rodrigo y Calix quienes protagonizan este segundo tomo. La trama está situada en el mismo momento que libro anterior pero en esta ocasión desde la perspectiva de sus historias.
El comienzo del libro me ha costado un poco, aún tenía en el recuerdo el anterior y las expectativas que tenía eran bastante altas, puede que se me haya hecho más lento al principio porque vuelve a repetir un par de capítulos del primer libro, pero en este caso desde la perspectiva de Rodrigo y de Calix. Ha sido algo fugaz porque automáticamente la autora centra la narración y hace que pongas los pies en el suelo y te adentres de lleno en la historia.
El libro ha conseguido que cambie de opinión sobre Rodrigo, el Estirado, ya no es sólo ese vecino impecablemente vestido que parece que lleva un palo en el culo metido. Su pasado ha oscurecido su presente pero desea que su futuro tenga mucha más luz. Y Calix, ese chico tan seguro de sí mismo, con un físico espectacular que trae a todas las mujeres de calle, cómo pueden llegar a hacerle tanto daño y convertirlo en una persona tan frágil e insegura.
He sentido animadversión por el personaje de Verónica desde el minuto cero, y con cada paso que ella daba hacia adelante con el tema del abuso y la violencia, más enfado y rabia provocaba en mi. Aunque a los personajes del libro les cuesta ver y creerse que alguien como Verónica pueda con un chico como Calix (más joven, más fuerte) a mi en ningún momento me ha parecido imposible ni me lo he cuestionado, la autora consigue darle una credibilidad a la narración que hacen la historia muy consistente.
El libro me ha gustado, ha vuelto a conseguir que quiera saber más de sus personajes, que me haya reído con el humor tan especial de Rodrigo e incluso que me haya emocionado con el reencuentro de Calix y sus padres.

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